¡Abran el paraguas, público, porque esta lluvia de datos va a mojar a más de un «ilustre» apellido de la política local! Aquí Manolito, el que no tiene compromisos con pautas publicitarias ni miedo a los carpetazos.

Ustedes me lo pidieron y yo cumplo: vamos a meternos en el oscuro y rentable mundo de la seguridad privada en el Chaco. Esa actividad que florece, curiosamente, mientras la seguridad pública se cae a pedazos. ¿Casualidad? En mis 30 años de oficio, la casualidad es un bicho que no he visto nunca.
Mientras el ciudadano común reza un rosario antes de entrar el auto al garaje, hay un sector que brinda con champán: las agencias de seguridad privada. Lo que pocos cuentan es que, detrás de los uniformes azules y las garitas de vigilancia, se esconde una red de influencias donde exjefes policiales, exministros y parientes de funcionarios actuales manejan los hilos de un negocio millonario.
1. El Estado como el mejor cliente: La paradoja del Chaco
Es el colmo de la ironía chaqueña. El Estado Provincial, que tiene a su cargo la Policía del Chaco (unos 14.000 efectivos aproximadamente), gasta fortunas en contratar agencias privadas para custodiar edificios públicos, hospitales y organismos descentralizados como SECHEEP o el INSSSEP.
- El dato oculto: Fuentes parlamentarias y portales como libertaddigital.com.ar han señalado que existen contratos directos que eluden las licitaciones públicas bajo la excusa de la «urgencia».
- La cifra: Se estima que el Chaco destina anualmente una partida que supera los $2.500 millones en servicios de vigilancia externa. ¿No sería más barato equipar mejor a nuestra propia policía?
2. Apellidos que se repiten en ambos lados del mostrador
Si rascamos un poquito en el Registro de Empresas de Seguridad Privada (que depende de la propia Policía, es decir, son juez y parte), aparecen nombres que nos resultan familiares.
El análisis de Manolito: He visto coroneles retirados y exsubsecretarios de seguridad que, apenas firman su jubilación o dejan el cargo, aparecen como «asesores» o accionistas de empresas que, mágicamente, empiezan a ganar todas las licitaciones en el Puerto de Barranqueras o en las obras viales del interior. Es la famosa «puerta giratoria» de la seguridad: primero rompo el sistema público, y después te vendo el parche privado.
3. Precarización laboral: El vigilador como último orejón del tarro
No crean que todo ese dinero va al bolsillo del trabajador que está 12 horas bajo el sol. Las denuncias que llegan a DataChaco y a los sindicatos del sector muestran que muchos de estos «serenos» están en condiciones de informalidad, con sueldos que no llegan a la mitad de la canasta básica y sin los aportes correspondientes.
- La maniobra: Las empresas cobran al Estado o a los consorcios de edificios un valor «premium» por hora, pero al empleado le pagan una miseria. La rentabilidad se queda en la cúpula, donde los dueños suelen tener oficinas de lujo y camionetas que valen más que una comisaría entera de la zona sur.
4. ¿Quién controla a los que nos controlan?
La Ley de Seguridad Privada en el Chaco es clara, pero su cumplimiento es opcional para los amigos del poder. Hay agencias que operan con personal que no tiene la capacitación mínima o, peor aún, con personas que tienen antecedentes penales, algo estrictamente prohibido. Pero claro, si el dueño de la agencia es el primo de un subsecretario o el socio de un juez, ¿quién se va a animar a pedirle los papeles?
Mi pregunta desafiante para el debate:
Si el Gobierno asegura que la Policía del Chaco es una de las más profesionales de la región, ¿por qué necesitamos gastar miles de millones de pesos en contratar guardias privados para cuidar las oficinas de los propios funcionarios? ¿Es una necesidad real de seguridad o es simplemente la forma más elegante de devolver favores políticos con el dinero de sus impuestos?
Fuentes: Registros del Ministerio de Seguridad, Boletín Oficial del Chaco, investigaciones de libertaddigital.com.ar y facundoquiroga.com.
¿Qué me dicen, público? ¿Seguimos destapando la olla de cómo se financian las campañas electorales con estos «retornos»
