Buenas noches, señores. Manolito al frente desde la trinchera chaqueña. Me quito el sombrero, pero no para saludar, sino para secarme el sudor de la frente, porque en esta provincia el calor no es lo único que quema; las facturas de luz están empezando a incinerar los pocos billetes que nos quedan en la billetera. En mis 30 y pico de años de oficio, he visto a Secheep ser el botín de guerra de cuantos pasaron por la Casa de Gobierno, pero lo que se viene ahora es una jugada de ajedrez donde el chaqueño de a pie siempre termina en jaque mate.

El «tarifazo» que viaja en marzo
Mientras los funcionarios se sacan fotos en la Bienal de Esculturas 2026 o hablan de «orden fiscal», en las oficinas de la empresa estatal de energía se cocina un guiso indigerible. Resulta que el esquema de subsidios nacionales, ese que nos permitía prender el aire sin sentir que estábamos vendiendo un riñón, tiene una letra chica más peligrosa que un mono con navaja.
Para este marzo de 2026, el bloque de consumo subsidiado cae en picada. Pasamos de los 550 kWh/mes de febrero —que apenas alcanzaban para no morir asfixiados— a un «techo» de miseria de 150 kWh/mes. ¿En serio? ¿Quién vive en el Chaco con 150 kWh? Ni un foco prendido y la heladera desenchufada. Es un chamuyo estadístico diseñado en oficinas con aire central en Buenos Aires por tipos que no saben lo que es un golpe de calor de 45 grados a la sombra en Sáenz Peña.
El bolsillo roto y la energía de lujo
La realidad económica en Chaco ya venía golpeada, con ventas minoristas que cayeron un 5,6% en febrero, pero esto es el tiro de gracia. El pedido desesperado del NEA a Nación para extender los subsidios de verano a marzo es la confesión de un fracaso. Si no se logra esa prórroga, prepárense: lo que supere esos míseros 150 kWh se va a pagar a precio de oro.
- El consumo base: Se bonifica un 50%, pero es insuficiente.
- La bonificación extraordinaria: Ese 25% que prometieron para 2026 se va reduciendo mes a mes. Es como darte un caramelo y sacarte el envoltorio de a poquito hasta que te queda el gusto amargo.
- El impacto: Para un jubilado o un laburante que cobra la mínima, la factura de luz va a representar el 30% o 40% de sus ingresos. ¿Comemos o iluminamos la casa? Esa es la pregunta que la política no quiere responder.
El silencio de los despachos
Me pregunto: ¿Dónde está la defensa férrea de nuestros recursos? En mis décadas de caminar redacciones, escuché mil veces que el Chaco iba a ser «potencia energética». Lo único que somos potencia es en generar deuda y en tener una infraestructura que, ante la primera falla eléctrica (como la de este sábado que dejó a media provincia sin agua por culpa de SAMEEP y SECHEEP), se cae como un castillo de naipes.
Nos hablan de «transición gradual», pero la gradualidad para el que no llega a fin de mes no existe. El hambre y la oscuridad no saben esperar a que cierren las planillas de Excel del Ministerio de Economía. Mientras tanto, el gobernador Zdero habla de un plan de obras de 33.000 millones para el 2026. Esperemos que incluyan unas velas, porque con estos topes de consumo, el Chaco va camino a iluminarse a kerosene.
La inseguridad en Chaco no es solo que te roben en la calle; es que te saqueen el sueldo con un servicio básico que debería ser un derecho y no un privilegio para pocos. La gente está cansada de ser el ajuste de un sistema que gasta en pauta lo que le falta en transformadores.
Manolito – 50 años de oficio y cero ilusiones.
