El joven prodigio argentino cayó ante el ruso Aleksey Grebnev en la última ronda del Abierto de Moscú. Pese a la derrota, el ajedrecista de 12 años consolidó una actuación que lo mantiene en la elite juvenil global.

La expectativa por un hito histórico en el ajedrez mundial se trasladó esta semana a la capital rusa. Faustino Oro, el talento argentino de apenas 12 años, llegó a la jornada decisiva del Open Internacional Aeroflot con posibilidades concretas de alcanzar la última norma necesaria para convertirse en el Gran Maestro (GM) más joven de la historia.
No obstante, en la ronda final, el destino deportivo le fue esquivo. Tras una serie de resultados auspiciosos que incluyeron paridades ante maestros de mayor ranking, Oro se enfrentó con piezas negras al ruso Aleksey Grebnev. La partida, marcada por la precisión técnica del local, terminó en derrota para el argentino, lo que impidió el cumplimiento de los requisitos reglamentarios en esta competencia.
Un desempeño de alto nivel técnico
A pesar del traspié en la clausura del certamen, la labor de Oro en Moscú fue calificada por los analistas como sobresaliente. Durante el desarrollo del torneo, el joven radicado en España demostró una madurez estratégica poco frecuente para su edad, logrando sostener posiciones complejas frente a oponentes con vasta experiencia en el circuito profesional.
El ascenso de Oro en el ranking internacional no es un hecho aislado, sino el resultado de una progresión sostenida. Meses atrás, el jugador ya había captado la atención del ambiente especializado tras vencer al actual número uno del mundo, Magnus Carlsen, en una partida de ritmo rápido, consolidando su estatus de «niño prodigio» de la disciplina.
El camino hacia el récord de precocidad
Tras el cierre del torneo en Moscú, la meta de superar la marca del estadounidense Abhimanyu Mishra —quien obtuvo el título de GM a los 12 años, 4 meses y 25 días— permanece vigente, aunque con un margen de tiempo más acotado. Trascendió que el equipo de Oro ya evalúa los próximos compromisos internacionales para intentar alcanzar la tercera y definitiva norma.
Por su parte, la comunidad ajedrecística argentina sigue con atención cada movimiento del joven. Su desempeño en el Aeroflot Open reafirma que, más allá de la estadística inmediata, Oro posee las facultades técnicas para establecerse de forma permanente en los niveles más altos de la competencia internacional.
