Buenas noches a todo el público que todavía tiene el coraje de mirar la realidad de frente! Aquí Manolito, con el lomo curtido de tanto ver desfilar promesas que se las lleva el viento del Chaco y datos que, por más que intenten maquillarlos, siguen gritando la verdad en la cara de los que mandan.
Hoy la agenda no da respiro. Entre el «relato» y la «gestión», hay un abismo que solo se cruza con números reales, no con gacetillas de prensa edulcoradas. Vamos a lo que importa, antes de que nos vendan otra «revolución» de cartón.
1. El Chaco lidera la indigencia nacional mientras el discurso oficial habla de «ordenamiento»

El último informe del INDEC y las proyecciones locales no mienten, aunque a la política le duela la vista. En el Gran Resistencia, la pobreza ha perforado el techo del 50%, pero lo más desgarrador es la indigencia, que ya golpea a casi 2 de cada 10 chaqueños.
Es fascinante ver cómo se anuncian superávits fiscales mientras la gente revuelve la basura a tres cuadras de la Casa de Gobierno. Históricamente, en esta provincia, el ajuste lo paga el que menos tiene, mientras la clase política discute si el bache es culpa del que se fue o del que no llegó. ¿De qué sirve cerrar las cuentas si no podés cerrar la grieta del hambre?
2. Reforma del sistema sanitario: Entre el desabastecimiento crónico y las promesas de «eficiencia»

La situación en el Hospital Perrando y en el Pediátrico sigue siendo un campo de batalla. A pesar de los anuncios de intervención y compras directas, la falta de insumos básicos es una constante que los gremios (como APTASCH) denuncian semana tras semana.
Treinta años cubriendo esto me enseñaron que cuando un funcionario dice «estamos optimizando recursos», lo que realmente quiere decir es «no tenemos un peso y vamos a ver quién aguanta más sin gasas». La salud pública chaqueña es un paciente en terapia intensiva al que le quieren curar la gangrena con un parche de colores.
3. Inseguridad urbana: El crecimiento de los arrebatos y la impotencia policial en el centro de Resistencia
Los datos de los foros de seguridad y las denuncias en portales como Alerta Urbana muestran un incremento del 25% en delitos menores bajo la modalidad de «motochorros» en el primer trimestre. La respuesta oficial sigue siendo el patrullaje «preventivo» que llega siempre cuando el ladrón ya está vendiendo el celular en el mercado negro.
¿Se acuerdan cuando decían que la tecnología iba a salvarnos? Tenemos más cámaras que neuronas en el gabinete, pero nadie las mira o, peor aún, no hay patrullas con nafta para salir a perseguir. La calle es tierra de nadie, y el ciudadano común es el único que cumple la «prisión domiciliaria» por miedo.
4. El conflicto docente no da tregua: Salarios que pierden por goleada contra la inflación del NEA
A pesar de la cláusula gatillo, los sindicatos docentes advierten que el poder adquisitivo en el Chaco ha caído un 12% real en comparación con la canasta básica regional, que es de las más caras del país.
El eterno juego del gato y el ratón. El gobierno tira una migaja, los gremios amenazan con paro y, en el medio, los pibes pierden días de clase que no recuperan jamás. En esta provincia es más fácil ser puntero político que maestro de grado; al menos el puntero siempre tiene el sueldo al día y sin descuentos.
5. El avance del narcotráfico en la Hidrovía y la porosidad de las fronteras chaqueñas
Informes de fuerzas federales señalan al Chaco como un punto crítico de tránsito en la ruta de la efedrina y la cocaína hacia los puertos de exportación. La falta de radares y el escaso control en los puertos privados del riacho Barranqueras son la invitación perfecta.
El «Portal del Impenetrable» se está convirtiendo en el «Portal del Libre Tránsito» para sustancias que no son precisamente algodón. Mientras la política se pelea por un cargo en una subsecretaría de nada, el crimen organizado se instala con la parsimonia de quien sabe que nadie le va a pedir el DNI.
La pregunta del día para usted, que me lee:
Considerando que el Gran Resistencia tiene uno de los índices de pobreza más altos del país, ¿cree usted que la solución pasa por más subsidios estatales o por una poda real de los gastos de la estructura política que hoy nos cuesta millones de pesos al mes? Los leo, si es que todavía les queda aliento para indignarse.
¿Le gustaría que profundice en los contratos de los asesores legislativos o prefiere que analicemos cómo el precio del combustible va a terminar de liquidar a las PyMEs locales esta semana?
