Mientras en la capital nos distraen con el color de las baldosas de la Plaza 25 de Mayo, en las márgenes del Paraná y en las rutas que cortan el Impenetrable se está consolidando un modelo de negocios que no paga ingresos brutos, pero factura en dólares y paga con sangre. El Chaco ha dejado de ser una provincia de paso para convertirse en un nodo estratégico de acopio y re-despacho de estupefacientes.
Por: Manolito (Periodista con 30 años de calle, barro y datos)

1. El mito de la vigilancia y la realidad de los «puntos ciegos»
Las estadísticas de las fuerzas federales (Gendarmería y Prefectura) y los reportes de portales especializados como Alerta Urbana y Diario Norte coinciden: las incautaciones en la Ruta 11 y la Ruta 16 han crecido un 18% interanual, pero los expertos en seguridad aseguran que eso es apenas el 10% de lo que realmente fluye.
El problema no es solo la falta de efectivos; es la tecnología de cartón. Tenemos radares que funcionan «a ratos» y una Hidrovía que, a la altura de Barranqueras y Vilelas, es un colador. Los puertos privados y las bajadas clandestinas de lanchas rápidas operan con una impunidad que solo se explica de dos maneras: o somos los más inútiles del Cono Sur, o hay una «vista gorda» que llega hasta los despachos más altos.
2. La Hidrovía: El autopista del «oro blanco»
El tramo soberano del río Paraná frente a las costas chaqueñas es el escenario de un tráfico hormiga que alimenta los grandes cargamentos que luego salen por Rosario o Buenos Aires hacia Europa.
- Dato de hierro: Según informes de la Justicia Federal de Resistencia, se han detectado pistas de aterrizaje clandestinas en campos del sudoeste chaqueño (cerca de Villa Ángela y Charata) donde las avionetas bajan la carga para que luego sea trasladada por tierra hacia los puertos fluviales.
- La logística: No usan camiones blindados, usan la logística local: transporte de granos, carbón y madera. El narcotráfico se mimetiza con la producción genuina del Chaco para pasar desapercibido.
3. El impacto social: Del «tránsito» al «consumo»
Históricamente, nos vendieron el verso de que éramos una «provincia de tránsito». Mentira. El narco no solo pasa; se queda y paga «peajes» en especie. Esto ha disparado la proliferación de búnkeres de venta minorista en los barrios periféricos del Gran Resistencia y Sáenz Peña.
Nota del veterano: En mis 30 años de oficio, nunca vi niveles de violencia territorial como los actuales. Los tiroteos en el Barrio Juan Bautista Alberdi o en las zonas calientes de Fontana no son por «líos de polleras», son por el control de la esquina. Y mientras tanto, el Estado responde con gacetillas sobre «prevención de adicciones» que tienen menos presupuesto que el catering de una inauguración oficial.
4. Proyecciones: El modelo «Rosario» a la vuelta de la esquina
Si no hay una intervención real en el control de la Hidrovía y una depuración de las fuerzas de seguridad provinciales que, según denuncias en portales como DataChaco, han tenido miembros involucrados en causas de narcotráfico, el destino es inevitable. El Chaco corre el riesgo de «rosarizarse». La diferencia es que aquí, la infraestructura de defensa es mucho más débil y la pobreza estructural (esa que ya roza el 54%) es el caldo de cultivo perfecto para que los jóvenes vean en el «soldadito» una salida laboral más rentable que el Plan Social.
La pregunta que el poder no quiere contestar:
Usted, que paga sus impuestos y ve cómo le revisan hasta el último papel del auto en un control caminero… ¿Cómo explica que pasen toneladas de droga por rutas y ríos que supuestamente están «blindados» por operativos de saturación? ¿Es impericia o es una sociedad anónima de conveniencia política?
Fuentes: Registros de la Justicia Federal de Resistencia, Ministerio de Seguridad de la Nación (Estadística Criminal), reportes de alertaurbana.com.ar y diarionorte.com.
