En los analisis de los mensajes que exhibió Sergio Esquivel, el oficial de la Policía del Chaco, se pudo contar con una conversación entre César Sena y Marcela Acuña que fueron enviados de los nuevos teléfonos celulares el 7 de junio, cinco días después del crimen.

«Ojalá esto sirva de algo y la encuentren mami», le responde a Marcela cuando esta le envía por documento adjunto del acta de divorcio de César y Cecilia.
Posteriormente, el principal imputado le manifiesta: «Con que ella aparezca yo soy feliz y podré dormir tranquilo; hasta entonces sólo queda rezar», expresó sin mostrar remordimiento.
