La naturaleza impuso su ley de la forma más brutal este último fin de semana. Lo que debía ser una jornada de alivio frente al calor se transformó en una pesadilla de sangre y gritos en las costas del Paraná. En InChaco.com te contamos los detalles de una alerta que pone en jaque a los bañistas: desde mordeduras graves hasta un hombre que perdió un dedo por la voracidad de estos peces.

VICTORIA (Entre Ríos). El río Paraná, ese gigante que nos abraza y nos da vida, también tiene sus zonas de peligro, y este domingo lo dejó claro. En una jornada marcada por la imprudencia y el calor agobiante, al menos 46 personas resultaron heridas por ataques de palometas en distintas playas de la zona. La situación fue tan crítica que la guardia del Hospital Fermín Salaverry se vio desbordada por una marea de pacientes con cortes profundos en pies y manos.
Un domingo de sangre y desesperación
El episodio más dramático, que encendió todas las alarmas de las autoridades sanitarias, fue el de un hombre que sufrió la amputación de uno de sus dedos ante la dentellada limpia y potente de uno de estos ejemplares.
Desde el hospital entrerriano, el mensaje fue contundente y cargado de impotencia:
«Recordamos a la comunidad que existen carteles en las distintas playas donde está prohibido bañarse. Esos carteles no están de adorno: tienen como objetivo cuidar la salud y prevenir accidentes».
¿Por qué atacan ahora?
Los expertos locales coinciden en que la combinación es letal: altas temperaturas del agua y bajante del río. Cuando el calor aprieta, el metabolismo de la palometa (pariente cercana de la piraña) se acelera, volviéndose mucho más agresiva y territorial. Si a eso le sumamos que la gente se mete en zonas no habilitadas o con aguas estancadas, el resultado es el que vimos este fin de semana.
Claves para evitar el «mordiscón»
Desde InChaco.com reforzamos el pedido de las autoridades de nuestra región y de las provincias vecinas:
- Respetar los carteles: Si dice «Prohibido bañarse», hay una razón de peso detrás.
- Evitar zonas de aguas quietas: Las palometas suelen merodear donde no hay corriente y la temperatura del agua es más elevada.
- No entrar con heridas: La sangre atrae a estos depredadores de manera casi instantánea.
- Ojo con los ruidos: Los chapoteos constantes en zonas bajas pueden ser interpretados como presas por estos peces.
LA REFLEXIÓN: El río es nuestro mayor tesoro, pero no debemos perderle el respeto. La imprudencia de unos pocos termina afectando la seguridad de todos en una temporada que viene siendo durísima con el termómetro.
