El factor económico lo condiciona, pero el joven chaqueño volvió a dar muestras de su categoría y calidad conductiva.

La segunda victoria en la tercera carrera del calendario del TC Mouras del chaqueño Lucas Carabajal vino cargada de ansiedades no solo en su definición.
Cuando en la cúspide del podio en La Plata disfrutaba de la alegría del triunfo, consultado por los periodistas confesó «no debería haber venido a correr esta carrera», una verdad cargada «de locura» como lo define el propio piloto que apenas disfruta de sus logros porque sabe que a partir de mañana tendrá que salir a sostener compromisos asumidos (llámense cheques) que corresponden a la carrera anterior.
Lucas Carabajal es hoy del Chaco la figura más firme para sentarlo en cualquier auto del Turismo Carretera de nueva generación y, tras una etapa de adaptación, estar cerca de los diez más rápidos de la categoría que el próximo domingo presentará 53 autos en El Calafate.
Hoy el automovilismo argentino ha devenido en una alta profesionalización en todos sus aspectos que lo ha convertido en una verdadera industria. Cada componente de un auto de carrera corresponde a un desarrollo tecnológico y fabricación nacional. No solo los motores son fabricados en el país sino cada pieza que al ser requerida hay que abonarla cuasi en efectivo.
En la categoría mayor, la de los autos de nueva generación, nadie quiere aventurar a cuanto asciende el presupuesto por carrera de los equipos top pero si al número 50 le agregamos 000 y en dólares no le estaríamos errando por lejos.
Este es el mundo que afronta hoy Lucas Carabajal lejos ya del que vivió el Pato Silva hace dos décadas atrás. Al punto, que en su buzo antiflama el único auspiciante que tiene en este momento es el de la empresa de sus padres.
Pero si hay una verdad incontrastable. El Chaco sigue siendo desde todos los tiempos una fuente, una cantera de figuras, de grandes pilotos que sobresalieron desde sus albores como la Primera Vuelta del Chaco del TC de 1948 con los Eduardo Carauni, Boris Afanasenko, o Eduardo Gerónimo Orcola que sobresalió en la Buenos Aires Caracas entre tantos ilustres.
Pero hoy no podemos respaldar la campaña de un joven que hoy necesita, (casi con desesperación agrego yo) sostener su ambición de representarnos en su camino hacia la máxima, la más antigua del mundo, el Turismo Carretera.
Lucas Carabajal, con el Ford que le asiste el equipo de Emanuel Moriatis, ganó su segunda carrera en el año y si bien, el gran protagonista era Manuel Borgert, un inconveniente mecánico le permitió al chaqueño acceder a la punta y desde allí fue terminante. Lucas Bohdanowicz llegó en el séptimo puesto.
